Es común introducirnos en la práctica del Taichi y la Meditación con el fin de obtener mejor salud y bienestar personal. Y son prácticas que, por sus características, nos acercan a un moverse diferente, a un pensar más lento, más perceptivo. El día a día nos embriaga de sobreestímulos, y reducir el ritmo a veces no es sencillo.
Curiosamente, sin embargo, cuando la práctica va calando en el cuerpo, se producen ciertos cambios en cómo nos percibimos a nosotros mismos mientras nos movemos o estamos en quietud; al fin y al cabo, movimiento y quietud son interdependientes. Se relacionan tan estrechamente que en la práctica de Taichi se dice que uno de los objetivos principales es conseguir moverse sintiendo la quietud interna.
Y esta práctica, como lluvia fina que cala, que nos abre la conciencia y la percepción, influye de alguna forma en nuestras vidas. A lo largo de estos años hemos tenido la ocasión de presenciar situaciones dolorosas en la vida de alguna de las personas que vienen a practicar: la pérdida de un ser querido, la propia enfermedad… Todos hemos pasado por ello, y podemos dar testimonio de cómo la práctica nos ayuda a superar momentos difíciles. Hay algo en el movimiento del Taichi y en la quietud de la Meditación que nos sana más allá de lo físico; sana el dolor, sana el espíritu.
Lo maravilloso es que, a través de nuestra experiencia, se constata lo que han venido diciendo los grandes maestros de diferentes escuelas sobre estas prácticas y sus beneficios en nuestro cuerpo, pero también en nuestra psique.
Su continuidad nos convierte en seres más resilientes, descubriendo que podemos superar la dificultad a través de una práctica que mueve la energía del corazón.
Y aunque solemos estar en silencio, nos movemos en grupo como olas en un gran océano. De esta forma, al compartir en silencio, el malestar o dificultad se disuelven. Sentirse acompañado sin ser juzgado, sin pretensiones, permitiéndonos ser libres en nuestra propia expresión del Qi.
Esta experiencia nos lleva a continuar practicando, a dar pasos que superan los obstáculos. Ahí estamos, ahí continuamos, como dice un mantra budista:
Gate, gate paragate, parasamgate bodhi soha*
(«¡Avanza, avanza; avanza más allá; avanza más allá!»)
Asia Salud, para la divulgación de las artes saludables de Asia
Te pueden interesar nuestras clases
Asia Salud Blog
El tesoro del Taiji Qigong
En la vasta quietud del pensamiento oriental, el ser humano no es un fragmento aislado del cosmos, sino un espejo de sus dinámicas más sutiles. La práctica del Taiji Qigong nos enseña que poseemos en nuestro interior tres joyas inestimables, conocidas tradicionalmente...
Qigong para la Mujer. Nu Zi Gong
Qigong para la Mujer está incluido dentro del Sistema de Qigong Médico creado por la Dra. Liu Ya Fei del Hospital de Beidaihe en China. Consiste en una serie de suaves movimientos de Qigong que nutre y regula la sangre y la energía femenina por tal que la mujer...
Confianza en un nuevo año
Hoy empezamos un nuevo año. Nos despertamos con la sensación de una nueva mañana, de que algo nuevo está por venir. El cielo hoy es azul, me alegra que el día sea soleado, es como el augurio del cambio, de lo renovado. En nuestra mente surge el pensamiento, “¿Cómo...


