Por Àngel Rubí

Introducción

Mindfulness tiene una influencia social, que traspasa los límites del individuo. Su influencia en el cultivo de la paz individual revierte en la misma colectividad, creando transformaciones profundas.

Este artículo procura reflexionar sobre los pensamientos estereotipados y los prejuicios, recogiendo conceptos de la Psicología Social y la Sociología y cómo podemos trabajarlos con Mindfulness.

Artículo

Frecuentemente durante la práctica de Minduflness seguimos la indicación de concentrar la atención en la respiración cuando surgen pensamientos, sobretodo cuando son muy frecuentes y nos pueden provocar cierta inquietud e incomodidad, procurando que estos pensamientos puedan pasar.

Cuántas veces mientras surgen pensamientos no hemos pensado, “creo que estoy perdiendo el tiempo, hoy no puedo meditar…” y abandonamos la meditación o nos enganchamos en una lucha contra nuestros pensamientos, aunque reconozcamos que la mayoría de veces nos quedamos enganchados en nuestros monólogos internos.

Siempre comento a mis alumnos que Mindfulness nos da una oportunidad diferente de relacionarnos con aquello que surge, que se despliega ante nosotros, se transforma o desaparece. El conocimiento y la compasión hacia nosotros mismos y hacia nuestros pensamientos son dos alas que nos permiten alzar el vuelo y vernos desde lo alto. Descubrimos entonces que nosotros no somos nuestros pensamientos, podemos conectarnos con la conciencia testigo que observa, pero no se identifica.

Cuando practicamos Mindfulness es nuestra conciencia que se despliega y que reconoce cuan a menudo nos hemos podido identificar con la falta de valía y con los miedos. También observa nuestros pensamientos estereotipados, nuestros prejuicios y las conductas discriminativas hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Estereotipos, prejuicios y Atención Plena

El estereotipo suele ser algo consensuado socialmente y que solemos acoger y expresar a través comentarios e incluso chistes que nos producen gracia, como aquellos que refieren a los catalanes como tacaños, a los andaluces como graciosos o que los del sur tiene un carácter más abierto y los del norte son más cerrados, cómo si conociéramos personalmente a los 47 millones de habitantes de España y hayamos hecho un estudio estadístico veraz y científico que de solidez a este pensamiento.

Los estereotipos no corresponden con la realidad y tienen una motivación de defensa, de defendernos de un mundo del cual nos podemos sentir amenazados. Y también tienen la característica etnocentrista, es decir, excluye al grupo o comunidad diferente y sobrevalora el propio grupo, nuestro grupo es mejor, y consideramos que nuestro grupo o comunidad en la que vivimos cumple con los estándares que creemos es la realidad para nosotros.

Igual ocurre con los prejuicios, de los cuales están cargados los estereotipos. Los prejuicios será la valoración negativa que nosotros hagamos de ese grupo o persona a través de nuestras creencias y valores provocando una conducta de discriminación o rechazo hacia esas personas.

Mindfulness tiene un componente de actividad social importante, puesto que promueve la cultura de la paz hacia uno mismo y desarrolla una presencia pacífica que revierte en el mundo aliviando su sufrimiento. Nos permite estar atentos en identificar los estereotipos y los prejuicios que emitimos, con lo cual podremos reducirlos y evitar la discriminación.

La dimensión social del Mindfulness

La práctica de la Atención Plena, en su calidad de testigo nos descubre que todos los seres humanos somos iguales, que no hay una maldad externa que nos posea, sino que actuamos, como dice el budismo, por ignorancia. Es el desconocimiento de lo que realmente somos, a la sobre identificación de nuestros pensamientos, experiencias pasadas, a los miedos futuros…  movidos a la vez por unos deseos y apegos que ciegamente deseamos satisfacer y que con el tiempo provoca dolor en nosotros y en los demás.

Cuando vemos el mundo desde una visión estereotipada, en la que no reconocemos la interdependencia, el inter-ser del cual nos habla el Maestro Thich Nhat Hanh, es cuando nos podemos sentir alienados, separados y ver el mundo y los grupos como amenaza para nuestra seguridad.

Mindfulness nos abre la posibilidad de abrirnos al lugar al cual pertenecemos, descubrir que nuestra pertenencia es donde estamos en este momento y que con Atención Plena y Compasión podemos acoger nuestras experiencias y a nosotros mismos.

Es una conciencia que abraza lo que somos en el lugar que estamos. En unirnos al mundo en lugar de separarnos de él, comprendiendo que el dolor del mundo es nuestro propio dolor.

No construimos un refugio interno con la práctica de Mindfulness para escapar del mundo, sino para abrazarlo, acogerlo y vivir plenamente en él, acogiendo nuestros miedos e inseguridades, caminando de la mano de una mirada amorosa hacia nosotros y hacia el mundo y los que en él habitan.

Àngel Rubí. Diplomado Universitario en Trabajo Social. Instructor de Mindfulness y Meditación. Profesor de Taiji Qigong.

Descubre nuestros cursos de Mindfulness 

Asia Salud, para la divulgación de las artes saludables de Asia