Por Àngel Rubí
Este artículo es la continuidad de los anteriores El Poder de la Pausa y El Silencio del Tao.
Cuando hacemos una pausa y entramos en contacto con el silencio, podemos tener la experiencia de volver a casa, nuestro hogar, y descubrir en él un lugar seguro. También es llamado este lugar refugio.
Sea cual sea el nombre que le podamos dar, es un lugar que nos pertenece, nos acoge, nos acepta tal y como somos, abrazando la experiencia que estamos viviendo sin juzgarla, sin evitarla o rechazarla.
A veces siento la experiencia de un lugar seguro cuando contemplo la luna. La luna emite una única luz que se refleja en todas las aguas, tal como expresa un dicho Zen. Es una sensación interna de estar en casa.
El hogar nos abre sus puertas en todo momento y especialmente cuando estamos cansados y perdidos en la cotidianidad. Nos ayuda a ser y a estar en el mundo con una presencia encarnada.
Y como en cualquier lugar, nunca permanecemos por mucho tiempo. Ir y venir, entrar y salir, calma y desasosiego… Este es nuestro día a día. Pero a medida que vamos dedicando más tiempo a la pausa y al silencio, el lugar seguro se vuelve más presente y podemos contemplar toda experiencia vivida a la luz de la Atención Plena.
Mindfulness y Respiración, la luz del hogar
En la práctica de Mindfulness, podemos observar el lugar donde se instala nuestra respiración; y ahí donde se establece en el cuerpo, también puede ser un lugar seguro para nosotros. Sentir el movimiento ascendente y descendente del pecho y del abdomen, la sensación de espacio y flexibilidad. Toda una melodía que equilibra el sistema nervioso.
Regresamos a la respiración tantas veces como es necesario, cuando los pensamientos nos arrastran, cuando las emociones están agitadas… La respiración nos recuerda que el aliento no cesa, aunque sigamos dando vueltas y vueltas. Nos recuerda, cuando la contemplamos, el intercambio y la generosidad de la vida.
Descubrir y relacionarnos con esta parte es un camino que cada uno va trazando.
Y en la luz del hogar
En el calor del fuego
Elevo mi deseo:
Que pueda estar bien,
Qué pueda estar en paz,
Qué pueda ser feliz.
Àngel Rubí
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